lunes, 27 de septiembre de 2010

Diálogo.

Imaginemos un mundo donde la crisis a calado de tal manera que nos encontramos en un panorama prácticamente de postguerra donde una simple barra de pan sea un manjar...


Amigo.- ¡Buenos dias vecino!
Vecino.- ¡Buenos dias seran para tí! Con esta crisis lo estoy pasando fatal...
Amigo.- Todos lo estamos pasando mal, te entiendo perfectamente.
Vecino.- No de la misma manera que yo, tu fuiste previsor y aún puedes comer.
Amigo.- Que eso no sea una problema vecino. Mira casualmente tengo aquí una barra de pan, toma la mitad y dá de comer a tu família.
Vecino.- ¡Pero eso implica que hoy tu familia comera media barra de pan menos! ¿Estás seguro?
Amigo.- ¡Claro! ¿Sino te ayudo yo quién lo va a hacer? Podemos pasar los dos con una mitad, quizá con menos comodidad, pero por lo menos llegaremos a mañana con algo en el estómago.
Vecino.- ...¿Sabes que? Mejor me das toda la barra...
Amigo.- ¿Como?
Vecino.- Como lo oyes... Lo siento pero vivimos en un mundo injusto y mi familia es antes que tu y que todo, ¡sencillamente me lo he pensado mejor y me vas a dar esa barra de pan!
Amigo.- ¡Pero podemos comer los dos! ¡No lo entiendes!
Vecino.- Quién no lo entiende eres tú...

Y navaja en mano el buen vecino mató a su amigo por una simple barra de pan... y su família pudo comer un día más.

La moraleja de la história no es que mates a tu vecino por pan... sino entender que ser colaboracionista en un escenario competitivo es una estupidez real. El vecino es un ser que no tiene ninguna capacidad, comera un "solo día más" porque no sabrá buscarse el pan. El buen amigo con su idealismo se encontrará más problemas que beneficios, porque hacer el bien no garantiza el bien para uno mismo.
En conclusión, vivimos en un mundo capitalista neoliveral donde los recursos son escasos y sabemos que uno u otro vendrá a por ellos y le importará poco si tu y los tuyos os moris de hambre. Y por este triste hecho todos somos enemigos de todos y vivimos en una guerra constánte y aunque la rivalidad es muy buena cuándo la economía es prospera, es nefasta cuándo falta de todo...

No te pido que lo des todo por aquellos que no dan nada por tí, sino que pienses antes como hacer entender a tu vecino, que su bien es es tuyo en tiempos difíciles. Ya habrá tiempo de competir cuándo todo el mundo tenga un mínimo, pero bajo ese mínimo, el colaboracionismo es la respuesta.